viernes, 14 de septiembre de 2007

El derecho de la infancia a la participación.

El primer documento importante donde se reconoce de forma explícita y clara el protagonismo de la infancia y su capacidad de participar en la sociedad y de ejercer determinados derechos civiles y políticos surge de la Convención de los Derechos de la Infancia promulgado por las Naciones Unidas en 1989.

En este texto también se hace constar la necesidad de informar a los niños y a las niñas de sus derechos para que los conozcan y los comprendan, para que puedan reivindicar su cumplimiento y para que se transformen en los deberes y responsabilidades que todo ciudadano tiene que asumir.

“Pero a pesar de la aprobación y de la vigencia de la Convención, parece que siguen existiendo fuertes resistencias a aceptar que los niños y las niñas sean ciudadanos del presente y no sólo del futuro; son desde luego, “nuestro futuro social, pero ciudadanos, personas, sujetos de derecho lo son ahora mismo”


Para apoyar la participación de la infancia, son necesarias tres cosas: que la sociedad vaya modificando su concepción sobre los niños, para confiar en sus capacidades como ciudadanos activos y comprometidos, que los adultos aprendan a escuchar y a tener en cuenta sus sugerencias y el desarrollo de la capacidad para participar.

El derecho a la participación social de la infancia supone el reconocimiento de que este sector de la población goza de una cierta capacidad genérica para participar. Ahora bien, esta capacidad genérica, para hacerse realmente efectiva, debe desarrollarse. Por eso es necesario no sólo admitir el derecho a participar, sino también formar a los individuos para que puedan ejercerlo eficazmente.

La más eficaz formación para la participación es aquella que se consigue a través de la propia práctica de la participación; es decir, aquel principio del activismo pedagógico (el famoso learning by doing)también se aplica a este tema. El desarrollo de las capacidades participativas, abarca todo el arco de las dimensiones de la educación, es decir, conocimientos, destrezas y habilidades.